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Una noche para cantarle a las tripas, los jugos gástricos y las masacres al ritmo de slamming death metal fue lo que se vivió en el salón Bolivar el pasado 22 de abril con la visita por primera vez en México de Ingested desde Manchester, Inglaterra.

La asistencia se ve algo mermada y es que el show tiene cosas en contra como el hecho de realizarse en domingo, la lluvia que no deja en paz a la ciudad y ser un show de una banda poco comercial que toca un género igual de selecto. Sin embargo, a pesar de todo eso hay gente que llega desde temprano y disfruta de actuaciones de apertura cortesía de Black Shine, los bestiales Balam Akab, y la sorpresiva actuación de Shoah quienes ataviados de traje y corbata bajo el argumento de que el metal no tiene etiqueta, dieron cátedra de excelente death metal hecho en México.

El olor a fluidos digestivos empieza a azotar el foro, y es que Ingested ya está arriba del escenario. Los músicos se ponen de espaldas al publico para súbitamente darse vuelta y arrancar el desmembramiento sonoro con “Purveyors Of Truth” seguida de la poderosa “The Divine Right of King“. Stephen Mashburn (cantante de I Am Destruction) es el vocalista invitado que sustituye a Jay Evans que no pudo viajar para esta gira, y la verdad es que lo hace de manera brutal y sin desmerecer en lo absoluto dándose el tiempo incluso de bajar a saludar a nivel de barrera a los fans mientras temas como “Narcissistic Apathy” y “Skinned and Fucked” hacen la delicia de los amantes de la perversión malsana.

En la pista el característico baile del deathcore lanzando patadas y puñetazos al aire se hace presente con un puñado de jóvenes fans, mientras que el sonido es de verdad el de una producción de primer nivel. Los “breakdowns” de temas como “Better of Dead” y “Manifesting Obscenity” se sienten con todo en la boca de estomago. Es como estar en el cine viendo una película de acción con las escenas veloces a todo lo que dan, y de repente sentir el buffeo de una escena en cámara lenta que te baja de golpe como un mazo en el diafragma a un ritmo denso y pesado. “Invidious” y “Titanomacy” son las siguientes canciones en ser ejecutadas y el estallamiento de vísceras está a todo lo que da en el Salón Bolivar.

 

“Queremos para está ultima canción se separen unos de los otros a los lados y nos den todo antes de irnos” pide Mashburn incitando al wall of death y la gente obedece gustosa en lo que fue el mejor slam de la noche con “Anal Evisceration” donde ahora si todos se meten -sin albur por el titulo de la canción- a repartir golpes y empujones al ritmo del vomito metalero de Ingested. El show termina y unas mesas se disponen para que los ingleses convivan y firmen posters con sus fanaticos, y nosotros nos retiramos con el estomago hecho masa gracias a tan bestial descarga de slamming death metal europeo.

 

¡No apto para estómagos débiles!
Ingested en su primera visita a México revolvió las tripas de sus fanáticos con un slamming death metal brutal e inmisericorde
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