¡Excelente debut en México!
¡Noche sublime la Carpa Astros!
100%Nota Final
PRODUCCIÓN100%
AUDIO 100%
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El 2016 será recordado en la CDMX como un año donde tremendas leyendas del género punk nos visitaron ya sea como un regreso esperado después de muchos años o con bandas ícono que pisaron nuestro país por primera vez. En este rubro ubicamos a Descendents, una banda pionera y que se volvió de culto desde aquel 1982 cuando lanzó el famoso “Milo Goes To College” y que a pesar de sus múltiples rupturas pudo volver a engranarse para regalarnos un concierto de leyenda en la Carpa Astros.

A las 8 de la noche y con una puntualidad milimétrica en el programa anunciado hace su aparición Gula. Los capitalinos tienen una gran aceptación y aunque el foro apenas empezaba a recibir personas la gente aplaude el desempeño de la banda que con temas como “Someday” o “Una vez más” y un estilo muy similar al de la banda estelar se ganaron a la gente. Posteriormente llegaría el turno de los neoyorquinos After the Fall quienes no desentonarían y pondrían al recinto a bailar e iniciar el slam de la noche con su poder de punk y hardrock. Sin duda ambas buenas elecciones para poner el ambiente a tope en espera del arribo del headliner.

Una marea de punks con playeras impresas con la imagen de “Milo”, la mascota de enormes lentes cuadrados de la banda y homónima al vocalista de la agrupación se desvive en alaridos cuando por fin Descendents sube al escenario y revienta la carpa astros con “Everything Sux” y seguirse de lleno con “Hope”, “Rotting Out”, “Pervert”, la aceleradísima “I Wanna Be a Bear”, “Silly Girl” y “My Dad Sucks”. ¿Te parece que voy rápido con la reseña?. Bueno, ¡es mi manera de transmitirte como  carajos se vivió el show!. Los Descendents no daban respiro, tocaban una canción y 3 segundos más tarde ya estaban tocando la que sigue. Para que te des una idea tocaron 34 canciones en tan solo 2 horas, y aunque muchas tienen una duración muy corta (o extremadisimamente corta como “Weinerschnitzel” que dura 11 segundos), esto demuestra lo revolucionado que estuvo el concierto al paso de temas como “Victim of Me”, “Talking” o “I Like Food”

“Yo soy malo hablando español, pero al rato mi compañero que si sabe les dirá una palabras” intenta interactuar Milo Aukerman desde el micrófono y señalando al baterista y miembro fundador y de mayor longevidad Bill Stevenson; y la noche punk sigue con un slam e intensidad de batalla al sonoro rugir de temas como “Clean Sheets”,”Suburban Home” y “Shameless Halo”, para que después un “Mug,mug, mug, mug, mug!” por parte del  añejo vocalista desate uno de los momentos más agresivos y no apto para delicados con el slam brutal de “Coffee Mug”. Es innegable la pinta nerd que Aukerman se carga sí, con sus gafas y su andar encorvado y su ropa muy “chavoruca” como decimos aquí en México, pero igual de innegable es que cuando se dedica a cantar, le patearía el culo al mas bravucón de los bravucones dejando atrás todo el estereotipo que parece proyectar Milo.

 

 

“Without Love”, la ya citada “Weinerschnitzel”, “Myage” y una pieza muy pasional y más profunda como lo es “Get the Time” no dejan caer los ánimos de la gente, que igual de eufórica responde a estos temas que a los que son presentados como nuevos como “On Paper”. En “Van” y su inicio lento y progresivo que después se vuelvge una aceleración infernal vemos a Milo simular con las manos un volante mientras los fans se aporrean en el moshpit, para después contagiarnos de sentimientos como el repudio con “Nothing With You”, la rebeldía que raya en berrinche de “I Don’t Want to Grow Up” y la exaltación de uno mismo en “I’m the One”. Hay que mencionar que el sonido y el recinto son de 100, lo que permite disfrutar cada tema y cada momento de una manera sublime. Descendents sigue con su ritmo de tocar y tocar sin descansar, y con temas como “Bikeage”, “When I Get Old”, “Coolidge” y “Thank You” anuncian que viene la última canción de la noche la cual es la rola homónima a la banda: “Descendents”

“Nosotros creemos que ya están cansados, que ya se quieren ir a dormir” dice Bill Stevenson en un español no tan convincente como Milo nos había querido hacer creer, y ante los rugidos de desaprobación del público los californianos nos regalan un encore con una triada de temas compuesta por “Feel This”, “Sour Grapes” y “Smile”, esa rolita que le dedicarías a alguien a quien quieres mucho y siempre parece estar triste. Descendents vuelve a despedirse pero esta vez regresa más rápido, y ahora Bill trata de hacer “click” con el público cantando un fragmento de “Cuando calienta el sol”, pero consigue poco eco: No fue una elección muy atinada para interactuar con la gente solo por ser un tema mexicano, ¿Quién le dio el consejo?. Para finalizar la histórica noche los originarios de Hermosa Beach cierran su presentación con otra triada de melodías compuesta por “Testosterone”, la sublime “Spineless and Scarlet Red” y cerrando el viaje de Milo con “Catalina”: Canción que da un cierre punk absoluto lleno de golpes y brincos por toda la carpa. Descendents  se va y con bandas como esta no sabemos si regresarán, si se volverán a desintegrar, grabaran algo nuevo o morirán; pero de una cosa estamos seguros: Jamás olvidaremos su debut en nuestro país.