“La virgen de la Candelaria es muy milagrosa esperemos y haga el milagro de que se lleve a cabo. Un buen inventario y Juicio si hubo desfalco, abuso, saqueo, etc. Y los responsables salten a la luz”, “Es lamentable que este evento se haya ido al abismo, gracias a personas que por años han robado el dinero del pueblo. Es un desagrado ya que gracias a él, es que se realizaba también, este evento. Los logros de Juan Simbrón se han ido a un total abismo, y posiblemente a su desaparición”… Estos son tan sólo dos comentarios que se han vertido acerca de la posible desaparición del Festival Cumbre Tajín, que se realiza en Papantla, Veracruz, específicamente en el Parque Temático Takilhsukut, a un lado del sitio arqueológico Tajín. Un festival que está a punto de eclipsarse gracias a la quiebra “técnica” y la crisis económica que impacta en el estado de Veracruz, gracias a la corrupción de antiguos y coetáneos gobernantes. Los Festivales de Música son diseñados para conducir el turismo a las ciudades, pero también para dotarlas de vida y de cultura, de emboque y de música, de matices y de satisfacción, son un negocio, sí, como lo son la industria automotriz y la hotelería en las metrópolis, si dejas de pensar en ellos, la ciudad comienza una muerte lenta, tan lenta como el final de un track, de una canción, la ultima en nuestro disco favorito.

Ver morir a un festival de música tan importante es el final del soundtrack de nuestras vidas, unas vidas ávidas de conciertos y ruido, mucho ruido, pero también de emociones y de riesgos, de vida y guitarrazos fuertes cimbrando en el corazón de todos los melómanos de un país, un país que cae, estúpidamente, en las manos de las personas más ingenuas, y son esas personas, las que no escuchan música, las que nos están extirpando la música; quieren que seamos pobres y lineales, escuchas del pop televisivo y autoconmiserables, autocensurables, por eso debemos escuchar siempre música, música inteligente, diferente a la de Televisa o el resto de las televisoras, de las disqueras, de las radiodifusoras llenas de payola y dinero, lejos, muy lejos de las productoras, tenemos que ir más allá, más lejos de los oídos de Enrique Peña Nieto y de Javier Duarte Ochoa. Nosotros vamos a cortarles de tajo eso oídos, no con insignias, sino con música, con verdadera música y enfado.

Después de que en el foro se presentaran artistas de la talla de ToolBjörk o Carlos Santana, nada nos dicen los nombres de Margarita La Diosa de la Cumbia, de 
Los Cojolites, 
Venado Azul, Lava de Hawaii, de Mon Lafuerte y Calostro, de Plastilina Mosh, Troker, 
Descartes a Kant, Sexta Vocal… nada, no nos dicen nada, no podemos escuchar a las mismas bandas una y otra vez más, esas mismas bandas basura que prometen cultura, intelectualismo y un discurso soso, vacío, lleno de nada, pues no nos dicen nada, absolutamente nada nuevo, no hay propuesta en ellos, sólo dinero, el dinero todo que les pueda dar Universal Music.

Tool en Cumbre Tajin 2014

Organizar un festival es complejo y suele ser un proceso lento y también estresante, lo sé, muchos festivales fallan por no tener una amplificación profesional o una iluminación bien diseñada, lo que sea, no se debe escatimar dinero en estos temas, pero tampoco en creatividad. Ahora el problema es el dinero, lo entiendo, pero incluso sin dinero pueden realizarse buenos festivales, el underground musical en México está plagado de bandas interesantes que están creando un sonido único en el país, y que están más allá, mucho más allá, de Mon Laferte ¡qué asco! No se necesita tampoco todo el dinero del mundo, se necesita creatividad, cultura y muchos oídos, oídos que precisamente a los organizadores de Cumbre Tajín les han cortado junto con el presupuesto.

¿Cuáles son los mejores festivales del mundo o de Europa? ¿El Tomorrowland de Bélgica?, ¿el Sónar de España?, ¿el Secret Garden party de Reino Unido?, ¿el Mystery de Holanda en Haarlemmermeer?, quizá sí, pero el Cumbre Tajín tenía en cuanto a artistas y cultura, el mismo ritmo y el mismo nivel que estos festivales. No es sólo dinero, sino el arte, la creatividad, la destreza y las granas de producir, de forjar, de concebir, de reinventarse en cada emisión. No me vengan con eso de que Cumbre Tajín está en la quiebra, en bancarrota, pues lo único que está en quiebra son las mentes de los organizadores. Tajín está saqueado, sí,  saqueado intelectualmente.