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Cuando uno habla de Australia en lo primero que piensa es en canguros y koalas, la casa de la Ópera de Sidney y musicalmente hablando, en AC/DC. Sin embargo, quizá en un futuro no lejano los oriundos de Warnambool, Airbourne, crezcan tanto que puedan convertirse en todo un referente similar a los autores de “Back in Black”: Talento, poder y electrizantes canciones tienen para ello como quedó demostrado en su debut en México en el Circo Volador.

Orka fue la banda encargada del acto de apertura del evento. Con una producción que se agradece con sus 2 pantallas laterales proyectando imágenes alucinantes que completaban el viaje audiovisual de la banda, los mexicanos dieron un buen show lleno de virtuosismo y canciones complejas que incluso parecían despertar la chispa del slam en algunas de ellas. Breve pero buena aparición de Roberto Mondragon -con sus lentes oscuros aun en las penumbras del recinto- y compañía.

En punto de las 9 PM, haciendo gala de su puntialidad cuasi británica, el tema principal de “Terminator 2” sirve de intro para que Airbourne caiga al escenario como un misil sonoro con “Ready to Rock”. La gente que para ese momento -casi- llena el venue no deja de brincar y cantar, mientras una poderosa energía se genera del escenario a la pista y de regreso con descargas como “Too Much, Too Young, Too Fast” –que de inmediato asocias con AC/DC– y “Down on You”.

Joel O’Keeffe es un demonio desquiciado. Ya sin playera y lleno de sudor, va de un lado a otro brincando y gesticulando, moviendo su melena mientras su hermano Ryan aporrea con todo la batería. Aunque en un principio el sonido y el micrófono principal suenan un poco saturados y de volumen bajo respectivamente, el desperfecto es arreglado casi de inmediato. El sonido pausado y denso de “Rivalry” da un poco de respiro a los fans en la pista, pero después “Girls in Black” y sobretodo “It’s All for Rock ‘n’ Roll” que al igual que “Too Much…” tiene un sonido característico de la banda de Angus Young vuelven a poner las emociones a tope. Uno siente que así seguramente se vivía en el pasado un show de AC/DC en su versión más joven y primeriza antes de ser una banda que llena estadios.

Joel se envuelve en una bandera nacional y con un sombrero mexicano, mientras no deja de decir “Viva México cabrones” , un gesto que todos aplauden. El inicio similar al sonido de una locomotora arrancando de “Breakin’ Outta Hell”, canción homónima de su más reciente placa lanzada en 2014, hace que en medio de la pista se abra un circle pit que explota con toda su fuerza cuando en esta se revientan sus primeros acordes y como si fuesen canguros de la lejana Oceanía, los fans tiran golpes y dan de brincos de un lado a otro en una verdadera fiesta demencial. “Diamond in the Rough” y “No Way but the Hard Way” son las siguientes en ser tocadas. Poco después nos enteraríamos que la banda estaba tan contenta con la respuesta que veía del público que su set que originalmente duraría una hora decidieron alargarlo a hora y media por lo bien recibidos que se sintieron.

Airbourne además de grandes temas destaca por su tremenda energía y conexión con el público. O’Keeffe pide a la gente subirse a los hombros de otras personas para que cachen uno de los múltiples vasos rojos llenos de cerveza que lanza a la pista. Entre tanto y tanto un fan lo atrapa uno de estos vasos con cerveza completo ganándose el vitoreo de todos los presentes. En el inicio de “Stand Up for Rock and Roll” incita a la batalla hacen que se arme en la pista un tremendo “wall of death” en una batalla campal llena de vibrante poder que da fin a la primera parte del show.

Tras un breve descanso, Airbourne regresa al escenario de nuevo con toda la actitud y un cierre de verdad apoteósico: La banda deja ir cual misiles aéreos, tres temas llenos de brutalidad que fueron “Live It Up”, “Raise the Flag” y la salvaje “Runnin’ Wild” que pone a la gente en la pista como verdaderos demonios de Tazmania a girar y repartir golpes, saltos y empujones mientras en el escenario la banda también descarga toda su locura en una verdadera fiesta australiana descontrolada y vibrante. “¡Son ustedes increíbles, les aseguro que nos volveremos a ver pronto!” exclama Airbourne antes de despedirse dejándonos un increíble sabor de boca. Si de verdad ellos son los encargados de tomar al estafeta en el legado de AC/DC en el rock a sus solo 4 álbum de estudio lanzados podemos decir que la herencia del hard rock australiano está en muy buenas manos.

 

 

¡Canguros locos! la fiesta de AIRBOURNE en el Circo Volador
EN RESUMEN
El hard rock tiene un buen empuje en la alas de Airbourne
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