Cadaveria es una banda italiana que sin darse tanto a notar se ha mantenido estable con 4 discos de estudio bien recibidos por su grupo de fans. Raffaella Rivarolo (mejor conocida como Cadaveria) es la mente principal de este proyecto tenebroso creado junto a Alberto Gaggiotti (alías Marçelo Santos) después de su salida de Opera IX.

Este año lanzan su quinto álbum Silence para seguir aterrorizando el panorama, esta vez en sociedad con una especie de arlequín mezclado con la figura de Quasimodo en portada, que nos induce a entrar en silencio a su lóbrego circo. El título del disco anterior de Cadaveria delineaba muy bien la música que engendran los italianos, un Horror Metal capaz de ser la armonía de nuestros miedos y más desmesurados delirios.

Cadaveria aparece de inmediato con su característica voz áspera en ‘Velo (The Other Side of Hate)’ que, a excepción de un pequeño canto limpio hacia el final, la tiraniza por completo. Marçelo se da el tiempo de tocar thrasheramente la batería en algunos fragmentos, dejando a las guitarras de Frank Booth y Dick Laurent encargarse de la atmósfera tétrica.

Una procesión infernal de tonos vocales es lo que depara ‘Carnival of Doom’, la cantante intercala entre voces pulcras, guturales y mortíferas; es quizá la canción más indicada de Silence para escuchar casi toda la calidad interpretativa de ella. Y digo casi porque en ‘Free Spirit’ tenemos a una Cadaveria llevando a la realidad su imagen de femme fatale, es aquí donde su voz se torna mucho más letal para todo ser; pero el tema no se queda ahí, al final sólo queda ella susurrando como una niña espectral, al estilo de ese clásico “1, 2… 3, 4…” de Freddy Krueger.

‘The Soul That Doesn’t Sleep’ irónicamente quedará grabada para musicalizar tus sueños. Si necesitas unos segundos de calma, ‘Existence’ los da pero por muy poco tiempo, ofreciendo además unas cuantas notas de piano en el desenlace.

La parte más pesada viene con ‘Out Loud’ que se encamina directa a aniquilar, la batería dirige el ritmo de la canción con acordes contagiosos de guitarra. ‘Death, Again’ recuerda una vez más a las viejas películas de horror.

En ‘Exercise1’ es la primera vez que suena el bajo de Killer Bob para que no lo dejemos a un lado. Y de entre tanta atrocidad surge la tentación de la lujuria con el nombre de ‘Almost Ghostly’ que súbitamente estalla en pesadez para luego regresar a como inició; contrario a lo que pasa en ‘Loneliness’ que es brusca, con quietud intermedia y posteriormente vuelve a la brusquedad.

Y como créditos finales de la última película realmente terrorífica que hayas visto suena ‘Strangled Idols’, tal vez compuesta así a propósito.

Aunque es un álbum siniestro, cada canción contiene casi la misma fórmula que ya conocemos de la banda y no aporta nada más allá de lo que esperamos de Cadaveria, lo que tampoco está mal porque ése es su sonido y es precisamente lo que se les reconoce.