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En el Salón Bolívar se llevó a cabo la segunda edición del Cadaver Fest, un evento que reúne lo más selecto a nivel nacional y extranjero del metal extremo en subgéneros como el grind, gore y afines. La cita era a partir de las 3 PM y desde esa hora hasta aproximadamente las 8:30 PM se pudo presenciar un desfilar de muchas bandas con nombres como Gangrena, Intestinal Rancid Flesh, Hallux Valgus e Inanición por citar algunas, todas con cortas pero lacerantes presentaciones que iban de los 20 a los 30 minutos de duración. Con un poco más de tiempo en el escenario recibiríamos entonces a Suppuration desde Colombia, con una propuesta extrema de tintes death metal que es aplaudida por los aún en ese momento pocos asistentes.

La cosa empieza a ponerse más interesante y de culto con Pactum, una banda ícono en la escena metalera nacional, que de la mano de Luis Castillo, se ha encargado por más de 3 décadas de esparcir su lírica blasfema y anticristiana por doquier. Temas como “Escupiendo a la Biblia” llenan de herejía el recinto para alegría de los amantes del satanismo en una noche en la que el “Frente Anticristiano de Liberación” nos regala grandes clásicos, así como temas de muy reciente manufactura.

Llega ahora el turno de P.L.F. y lo primero que sorprende a la gente es que solo sean 2 músicos en la tarima; pero con eso les basta para desatar un demoledor sonido que impacta a todos los que observan su presentación. Los texanos quienes están de manteles largos este año con el lanzamiento de su álbum “Jackhammering Deathblow of Nightmarish Trepidation” dan una corta pero aplastante presentación de grindcore macizo y directo a la cabeza. Estamos seguros los Pulverizing Lethal Force (un acrónimo que les va sin duda mejor que su anterior “Pretty Little Flower”) dejaron con la boca abierta a más de una alma.

Sin duda uno de los platos fuertes de este festival fue el regreso después de varios años de letargo de la legendaria banda nacional C.A.R.N.E. Los liderados por Mero apenas hace poco anunciaban su regreso al ruedo y de inmediato fueron considerados por el Cadaver Fest como una de las atracciones principales gracias a su trayectoria y arraigo en el grindcore y el pornogore. El nombre de la banda en una enorme manta blanca reluce al fondo del escenario, y los bailes característicos del género brincando y moviendo los brazos de arriba abajo no se hacen esperar al ritmo de guitarras sucias y una batería machacante, que son el acompañamiento perfecto para esas vocales que recuerdan mas a chillidos de marrano en matadero que a cantos comunes. Un gran regreso sin duda para un referente de la escena extrema de nuestro país.

La hora maestra de la marranez y la parafernalia demente ha llegado y desde Suecia se hace presente Birdflesh. Una tripleta vomitada por tus peores pesadillas con sus caras de viejos decrépitos y gangrenosos vestidos con sus camisones roídos y apestosos. Apenas abren el set y aquí si la gente saca la maldad y en la pista del Salón Bolívar se reparten golpes y empujones con saña de tal forma que incluso hay gente ya sangrando de la boca por algún impacto. Los autores de temas como “Skyrat”, “Anal Misery” y “Alive Authopsy” desquitan su debut en nuestro país con un poder malsano que no da tregua durante toda su presentación. “¿Quién de ustedes quiere irse a coger con su novia…muerta….en su ataúd?” pregunta Achmed Abdulex en una invitación abierta a la necrofilia como introducción a “Coffinfucker”, siempre con la complicidad de Smattro Ansjovis, el otro miembro fundador, en la batería tocando y cantando con su banda japonesa en la cabeza. Hasta el final de la presentación todo fue slam y empujones en la pista; y fue así como el banquete putrefacto del Cadaver Fest llegó a su fin para saciar el paladar de los amantes de lo mas puerco e insalubre del metal en general.

Carne putrefacta y mucho slam al ritmo de grindcore
El Cadaver Fest en su segunda edición logró convocar un cartel único para los amantes de lo más extremo e indecente del metal. Un gran y malsano show de principio a fin.
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