Una noche oscura y llena de referencias al ocultismo y al señor de las tinieblas fue la que se vivió este 22 de noviembre pasado con la visita de 2 bandas gigantes del Black Metal. Una “novata” – Carach Angren todavía no llega ni a la década de vida- y que está pegando con todo actualmente como gran revelación, y otra que es ya toda una agrupación de culto: Behemoth, quienes regresan apenas unos meses después de su última actuación en México.

Apenas entro al Circo Volador, escucho los sonidos que anuncian la presentación de Carach Angren, -cuyo nombre significa fauces de hierro en lenguaje Elvish- la cual comienza con ‘Lingering in an Imprint Haunting’, una de mis canciones favoritas con esos sonidos de cantos de monjes en el coro. ¡Tenía una ganas enormes de ir al baño, pero un inicio así hizo que le pidiera a mi vejiga un poco de paciencia! Los holandeses están listos para descargar todo su Black Metal Sinfónico y continúan el show con ‘Haunting Echoes From the Seventeenth Century’ y ‘Ethereal Veiled Existence’, y los sonidos maquiavélicos de violines oscuros anuncien la llegada de ‘The Funerary Dirge of a Violinist’. ¿Será que además de su gran calidad musical, Carach Angren tenga un don para poner nombres largos a sus canciones?

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Fotografía por Germán García

Sus rostros pálidos con amplias sombras alrededor de ojos y boca hacen que cuando gesticulan de mas sus cuencas y sus mandíbulas den el efecto visual de dilatarse enormemente y de manera terrorífica, un efecto ideal para una banda cuyas letras hacen referencias a historias fantasmagóricas, dándome la impresión de tener frente a mí a espectrales cuenta-cuentos sacados de las mas torcidas historias de horror. ‘The Carriage Wheel Murder’ y ‘The Sighting is a Portent of Doom’ ‘Spectral Infantry Battalions’ son las encargadas de continuar el show. El público está muy quieto, más no apático. Aplaude cada canción con euforia pero parece estar sumido en un trance hipnótico inducido por los sonidos de ese tecladista ataviado con un conjunto color vino que remonta a las épocas victorianas; todos excepto un puñado de fans pegados a la barrera que no dejan de brincar y se saben cada una de las canciones de Carach Angren.

El final de la presentación se acerca pero el sonido y el ambiente de Carach nunca decaen. La verdad es que ni siquiera se les nota la ausencia de un bajista y ‘Bitte Tötet Mich’ suena poderosísima. Un cabrón a mi lado comienza a gritar el nombre de la banda estelar, pero la gente no le hace caso. Los irrespetuosos nunca faltan. “Buenas noches Ciudad de México, queremos agradecer muchísimo su asistencia, en especial al club de fans por su recibimiento” expresa agradecido su vocalista, para después intentar acomodar una bandera nacional que le ha sido lanzada desde la barrera. El cierre de la noche llega con ‘The Ghost of Raynham Hall’ y ‘Bloodstains on the Captain’s Log’  Todavia la banda se dio el lujo de ir al lobby del circo volador a vender sus playeras y convivir con los fans, hasta que la gente se desbordo y se vieron rebasados teniendo que irse con la gente de seguridad. Excelente debut de Carach Angren en México.

Y las trompetas de Gabriel sonaron, y retumbaron en el cielo y el infierno…

Tras un breve receso -en el cual pude ir al baño- las luces se vuelven a apagar y esta vez la expectativa es por demás efervescente. ‘Blow Your Trumpets Gabriel’ es lanzada por Behemoth como apertura del show y el público estalla en alaridos. Dos himnos dignos del otrora ángel favorito de Dios, ‘Ora Pro Nobis Lucifer’ y ‘Lucifer’  hacen que la quietud de la gente durante la presentación de Carach Angren se esfuma en un instante y de repente me encuentro inmerso en un brutal y siniestro slam, que no para mientras los polacos interpretan temas como ‘Conquer All’, ‘Decade of Therion’ y ‘As Above so Below’.

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Fotografía por Germán García

Una de las canciones más devastadoras, poderosas y rápidas de la agrupación hace su aparición, ‘Slaves Shall Serve’ hace que el Circo Volador pierda la cabeza y descarguen su ira en un MoshPit totalmente demoniaco. Cabe destacar que yo crei que asistiría mucha gente pues Behemoth -como ya dije- visitó apenas este año el Plaza Condesa, pero me equivoque. Su fanbase no los deja no importa cuántas veces vengan, y se vuelve loca con temas como ‘Christians to the Lions’, ‘The Satanist’ y ‘Ov Fire and the Void’.

Pesele a quien le pese, Nergal sigue en muy buena forma vocal, y su presencia es realmente imponente. Un personaje con el mismo número de detractores que de seguidores, muy al estilo de el señor de las tinieblas a quien suele citar constantemente en sus letras. Ataviado con un chaleco que cubre su cabeza con un gorro que oculta su rostro deleita a sus seguidores con canciones como ‘Furor Divinus’, ‘Ludzie Wschodu’ [un coverr de Siekiera] y ‘Alas, Lord is Upon Me’. “Dios está muerto, Dios está muerto”  insita Nergal a gritar a los asistentes y para cerrar la noche, que mejor con dos temas que generan la locura y el desborde total del pandemónium en el inmueble de calzada de la viga con todo y un Wall of Death titánico incluido con ‘At the Left Hand ov God’ y ‘Chant for Eschaton 2000’.

Un pequeño encore y Behemoth regresa, pero esta vez sus rostros están ocultos por perturbadoras máscaras negras cornudas que parecen dignas de jueces infernales dispuestos a llevarse consigo almas al inframundo al interpretar ‘O Father, O Satan, O sun!’ dejan ahora si el escenario, en el mas sepulcral y tétrico silencio.

No sabemos si Lucifer estuvo presente en este show, pero si lo estuvo; podemos asegurar que hasta el lo disfrutó.