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Es muy común que cuando nos referimos a shows de black metal usemos adjetivos como “misa”, “ceremonia” o “ritual” para describir el concierto por la naturaleza blasfema del género, volviéndolo incluso un cliché. Sin embargo, el concierto de los polacos de Batushka va al extremo máximo de estas definiciones con un performance totalmente adaptado a una misa ortodoxa en su versión mas oscura. La expectativa por ver a esta banda de encapuchados en la Ciudad de México fue tal, que tuvieron que darse 2 conciertos en un solo día, por lo que hubo afortunados que pudieron entrar al bautizo de Batushka hacia sus fans capitalinos, mientras que un segundo séquito de fieles entró a recibir la bofetada del rito de la confirmación de la mano de estos oscuros personajes, de manera posterior.

Al entrar al recinto una enorme pared con arte bizantino y figuras de la iglesia ortodoxa llorando sangre engalana al foro indie rocks, que de por si sus paredes y distribución en acabados dan imagen de una capilla. La noche empieza con la actuación de Ash Nazg Bürg, una banda de black metal local que con un sonido potente y agresivo tuvo el enorme mérito de meterse en la bolsa a la gente aun y cuando esperaban con ansias el acto estelar. Los nacionales dieron cátedra de una gran propuesta pesada y brutal que dejo un buen sabor de boca entre los asistentes.

Y es entonces que la tarima empieza a convertirse poco a poco en el atrio ceremonial con la adición de velas amarillas, campanas, accesorios litúrgicos y al centro un púlpito de madera con una cruz algo deformada del mismo material al frente y 3 velas. Las luces se van apagando poco a poco y una entrada sublime y ceremonial da pie a que los encapuchados se acomoden en sus respectivos lugares. Ya sea detrás de los micrófonos de coro, en la batería o tras las cuerdas, todos usan las mismas túnicas negras con simbologías en blanco y con el rostro cubierto. Finalmente hace su aparición su cantante, quien se coloca imponente detrás de su púlpito y levanta un cuadro con la portada de “Litourgiya”, la cual es una imagen bizarra y sin rostro del arte sacro del tipo “Madonna e infante”, cuya mayor referencia es la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.  La noche con la “Yekteniya I” y los gritos y aplausos no se hacen esperar. Cabe resaltar que todo el show se divide en 8 “Yekteniyas” tal cual una ceremonia ortodoxa se divide en letanías. La “Yektenia II” a diferencia de su predecesora con su entrada de campanillas y un sonido denso, es un golpe a la cara agresivo y taladrante donde el vocalista nos deja boquiabiertos con esa alternancia divina entre voces guturales y cantos gregorianos.

 

 

Todo un ritual va acompañando la presentación y en los tiempos donde la música calla, el performance visual continua con los sacerdotes oscuros esparciendo incienso o derramando granos de algo que pareciera sal en las velas. En estos momentos de silencio es sorprendente la entrega religiosa del público que rápidamente calla a cualquier tipo que grite alguna tontería para hacerse el gracioso: La gente de verdad está mostrando respeto por una puesta en escena sublime que continua con la “Yektenia III”, un tema sin duda mas emparejado a lo que tradicionalmente conocemos como Black Metal, para luego continuar con las Yektenias IV y V; mucho mas de atmósfera y ceremoniales (aunque la numero 5 sorprende con una vocalizaciones muchísimo mas macabras que sus antecesoras en el set) . Batushka tiene en una hipnosis religiosa a todos los que se han dado cita en el foro para este momento.

Desde la atmósfera de la “Yektenia VI”  y hasta el sonido “doom” y de musicalizaciones que suben y bajan de manera epíca en las últimas 2 liturgias cerrando la noche con 8 fragmentos, se siente como el ritual de Batushka te va llevando de la mano a una apoteosis musical-ceremonial para después poco a poco despedir la homilía con su cantante sosteniendo las velas en lo alto formando una cruz. Terminada la presentación somos bañados por un poco de agua bendita mientras el foro se cae en aplausos para los polacos. Es momento de retirarse para que la gente que ingresará al segundo acto del grupo tome su sitio. Nosotros podemos ir en paz… La misa ha terminado.

 

¡Ritual inolvidable!
Los polacos se revelan como una de las bandas más interesantes a seguir, con un concepto original de misa de black metal que los obligó a dar 2 fechas en un solo día. ¡Un éxito absoluto!
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