“Ready to crash and burn,
I never learn,
Im on the Nightrain.”
-Nightrain, Guns ‘N Roses. 1987.

 

appetite-1En un mundo donde el mainstream musical estaba dominado por la música new wave y el glam metal, apareció una banda que retomaba el espíritu del hard rock de los años 70s: Guns ‘N Roses. El disco: Appetite for Destruction. Rebelde, pesado, sin poseer una etiqueta; se trataba de un álbum fresco que marcaba el fin del metal inspirado por los peinados AquaNet. No tardaron ni 10 años para que en 1996, la banda, al menos en la alineación clásica que todos identificábamos, diría adiós. No más Slash, ni Duff McKagan ni Izzy Stradlin. En adelante, el grupo sería Axl Rose & sus empleados del mes. En 2002, aparecería Velvet Revolver que vendría siendo “Guns con el vocalista de Stone Temple Pilots”, pues ambas partes más allá de lucir por sus temas propios, revivían las glorias de ambas agrupaciones. Mientras, Axl concluyó en 2008, tras 14 años de producción, Chinese Democracy, su Capilla Sixtina envuelta de cinco guitarras en una sola canción y demás exageraciones. La tensión entre los Velvet y la diva Rose,
solo crecía con el paso de los años; “¿reunirse?” ¡Impensable! Sin embargo a finales del año pasado, se dio la sorpresa: junto a la reunión del sensacional grupo de dance rock, LCD Soundsystem, Guns ‘N Roses, Slash y Duff incluidos, participarían en Coachella, el importante festival del valle de California.

Aquí comenzó la expectativa: ¿el dinero al fin pudo contra los egos más grandes del planeta? ¿Harán una gira? ¿Dónde diablos está Izzy? Finalmente llegó el anuncio hace un par de días: la banda daría una pequeña serie de conciertos en Norteamérica… ¡Incluso en la Ciudad de México! Entre reacciones divididas, estamos en la antesala de un concierto ciertamente histórico en nuestro país. La pregunta nuevamente es: ¿podrán cumplir la expectativa?

Cuando Josh Homme (Queens of the Stone Age, Eagles of Death Metal) fungía como acto de apertura de los Chinese Guns, declaraba una enorme tristeza al ver que los fans de la legendaria banda, no eran más que una bola de quinceañeros que ni siquiera habían nacido cuando apareció Appetite (oséase, en 1987). Verdad que aplica hasta para el autor de esta nota pero hay algo que no tomó mucho en cuenta en mencionar aquello: ¿qué otro grupo de rock en la década pasada, inspiraba la misma rebeldía que el espectro noventero de Guns? Ninguna, al menos en el mercado accesible. Que un joven se acerque a este tipo de música, es indicativo del atemporal mensaje que tuvieron aquellos discos. Ser jóvenes, no los hace posers (aunque cierto es, que algunos solo conocen las que “pasan en Universal”). Poser, es aquel infame obeso con aires de Dios del Olimpo llamado Axl Rose, la causa por la que esta reunión, puede fallar. Atrás, quedó el sexy angelino que se zangoloteaba por el escenario sin camisa y en falda. Ahora con un ego aún más grande dado la recepción que tuvo la reunión, Rose ataca no por el amor a la música, sino al billete. Eso, es faltarle el respeto a tu legado; eso, es ser poser. Podrá opinarse lo que quieran de Slash y Duff (que si aquel tocó con la Rubio, con Black Eyed Peas, que no tienen integridad) pero merecen reconocimiento: se mantienen activos en el mundo musical por hacer música, no por dejar esperando a sus fans tres horas para salir en escena con actitud de mamarracho.

 

Guns and Roses en Chicago, 1987. Foto por Paul Natkin/WireImage

Guns and Roses en Chicago, 1987. Foto por Paul Natkin/WireImage

Hace 25 años, eran el grupo más grande que existía. Si alguna vez existió esa magia arriba del escenario, la cohesión perfecta que lograban Axl y Slash cuando giraban estadios en todo el mundo, es lo que queremos ver en esta ocasión. Los coros monumentales, el sonido sucio y rebelde, ¡hasta las baladas melancólicas! Todos elementos que mantienen viva su otrora grandeza. Estamos en la era de la nostalgia y esta reunión, de llevarse a cabo de manera profesional, será el gran hit de la década. Si gente que se odia como The Police, logró recorrer el mundo en un exitoso tour, es oportunidad de que Guns N’ Roses, demuestre que también puede. Al menos, sé que estaré ahí para presenciar un gran ascenso o una tremenda caída