2014 ha sido un año de lanzamientos discográficos de bandas grandes del Melodic Death que no han dejado muy satisfechos a los fans del género, dígase Arch Enemy y su nueva etapa con Alissa White-Gluz o In Flames y su alejamiento casi total del Death; no así en el lado old school y cavernoso de Cannibal Corpse y Obituary que también entregaron nuevos álbumes este año con mejores resultados.

Con el anuncio de un nuevo disco de estudio de At the Gates, la banda verdaderamente pionera de dotar de melodía al Death Metal y creadora del llamado “sonido Gotemburgo”, nos cuestionamos: ¿es necesario? Después de casi 20 años sin sacar algo inédito más su regreso a los escenarios desde el 2010 puede que sí lo sea. Parecería arriesgado posterior a su último e icónico Slaughter of the Soul, pero es correcto decir que este At War with Reality no dejará frío a nadie que se le acerque, mucho menos a los seguidores de más tiempo.

El carácter oscuro de este disco abre interesantemente con un listado de conceptos posibles sobre Dios, narrado por el cantante chileno Anton Reisenegger de bandas como Criminal y Pentagram Chile, y compañero de Tomas Lindberg (vocal de At the Gates) en Lock Up. Son 7 concepciones obtenidas de un fragmento del libro Sobre héroes y tumbas del escritor argentino Ernesto Sabato, de entre las cuales rescato la siguiente para dar una idea sobre este track de nombre ‘El Altar del Dios Desconocido’: “6. Dios es un pobre diablo con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.” Con distorsión en la voz consiguen un inicio inquietante, no esperado.

‘Death and the Labyrinth’ planta de una vez por todas el sonido del álbum, el cual no es más que aquel construido en la década de las 90, engrosado con los elementos necesarios para sonar al mismo tiempo actuales. En la misma línea se encuentra ‘At War with Reality’ con gran protagonismo rítmico de los guitarristas Anders Björler y Martin Larsson, que en poco más de 3 minutos hacen un buen desfile de escalas veloces.

Aunque breve, el primer solo de guitarra se escucha en ‘The Circular Ruins’ y su atmósfera decadente de pasajes lentos sin descuidar la pesadez. ‘Heroes and Tombs’ abre con unas armonías limpias en las guitarras que preparan para este tema lóbrego y un Tomas Lindberg al tope de espectral rabia vocal. Un par de canciones que comparten mucha oscuridad entre sí.

El Death Metal más clásico se nota claramente en la potentísima ‘The Conspiracy of the Blind’ que se caracteriza por una estructura cambiante y veloz, siendo así la más violenta hasta esta parte del álbum. Dan el bajón de acelere con ‘Order from Chaos’ que no corre con tanto éxito como las anteriores.

Siempre es un gusto escuchar el trabajo de Adrian Erlandsson, cuya trayectoria abarca bandas tan distintas como Paradise Lost, The Haunted, Brujeria o Vallenfyre, entre muchas otras. Esa experiencia se hace patente en la enorme ‘The Book of Sand (The Abomination)’ cuyo entre paréntesis detalla la abominación que es este corte maldito y que sin duda debería lucir en próximos directos de la banda. El furor que han perdido otras bandas del género vino a parar aquí, en una banda que no le interesa la experimentación suave y sigue apostando por lo áspero.

‘The Head of the Hydra’ es la antesala aplastante a la instrumental ‘City of Mirrors’ que, salvo por unas acólitas líneas de bajo de Jonas Björler, está controlada por los guitarristas y sus melodiosas notas. Para el mosh pit más cañero tenemos un contundente par de temas como lo son ‘Eater of Gods’ en la cual se dan tiempo de pasar por el terreno del thrash, y ‘Upon Pillars of Dust’ que no da descanso pues es corta y directa al devasteishon.

Dejan para el final ‘The Night Eternal’, el tema de más larga duración para experimentar con distintas tonalidades que culminan un álbum rico en composiciones rígidas y convicentes.

At the Gates nos entrega un gran álbum para continuar en el trono del Death Metal melódico a pesar de los años de separación. Dan una destacada muestra de poderío para que no queden dudas sobre su vuelta al estudio de grabación. Excelente regreso de los señorones del “Gothenburg metal”.

DATO: ¿Sabían que Tomas Lindberg diseñó el logo de los blackers Darkthrone