Arch Enemy regresó al ruedo, pero regresó distinto. ¿Qué ocurre cuando el pilar, la voz y la imagen de una banda parte -o de menos, se aleja de los reflectores como en este caso- y la banda continúa pero con un nuevo vocalista? El morbo, la curiosidad y sobretodo la esperanza de que tu banda favorita se siga pareciendo a tu banda favorita es inevitable.

 
‘War Eternal’ es la novena placa de Arch Enemy la cual llegó precedida de la impactante noticia de la salida de Angela Gossow como vocalista de la agrupación y el relevo por parte de Alissa White-Gluz [ex-The Agonist], que si bien es hermosa y catapultó a dicha banda a las grandes ligas del metal, muchos dudan tenga la voz y el carisma para llenar los zapatos que Gossow le heredó.

 
El álbum abre con ‘Tempore Nihil Sanat (Prelude in F minor)’ el cual es básicamente un intro de poco más de un minuto que da pie al primer track real, ‘Never Forgive, Never Forget’ que inicia con un grito desgarrador y gutural, que nos hace remembranza de canciones como ‘Blood on your hands’ del Tyrants of the Rising Sun, inmediatamente se siente el ambiente del Death Metal aderezada con virtuosos solos, puesto que Amott y Cordle tienen mucha presencia en este material. ‘War Eternal’ canción homónima del disco y cuyo video -dirigido por Patric Ullaeus- fue el primero en ser lanzado a nivel mundial, es una canción mucho más digerible y menos pesada, pensada sin duda como single; nada que ver con ‘As the Pages Burns’, un track increíble, muy bien producido, super agresivo y potente, de lo mejor que tiene el álbum. Tiene la receta perfecta para convertir las pistas en un campo de batalla al ser tocada en vivo.

 
‘No More Regrets’ es un experimento bastante interesante, incluso curioso, una canción con la batería y los guitarreos a toda velocidad, pero tiene una esencia heavy metalera imposible de ignorar y que de hecho tiene ya también videoclip siendo -al momento de escribir la reseña- el último en ser lanzado. ‘You Will Know My Name’ es el track que continua en el disco y es sin duda uno de los temas mas melódicos del álbum seguido de ‘Graveyard of Dreams’ una pieza instrumental que sirve como división, anunciando que se ha llegado a la mitad del disco.

 
En ‘Stolen Life’ encontramos un track corto y fugaz, es muy bueno y no se sale para nada del sonido del disco, pero puede tomarse como un canapé previo a ‘Time is Black’, que en contraste es el más largo, con más de 5 minutos de duración, una pieza que pues uno esperaría por la forma en que está dispuesta en el disco fuera épica o al menos diferente, pero no. Realmente es solo una canción igual pero larga -tal vez demasiado-, pecando de ser demasiado lineal y que honestamente queda a deber. Nada destacable, simplemente una más. Y luego viene ‘On and On’, una canción muy cercana al Death Melódico, muy disfrutable si te gustan grupos como Dark Lunacy, pero con una voz femenina y rabiosa. En este momento, que te das cuenta que puedes llegar a olvidar que Angela Gossow ya no está y quien canta es Alissa.

 
A punto de llegar a su final, el álbu, nos trae más sorpresas con ‘Avalanche’ un tema con un inicio oscuro, pero con un coro que puede llegar a considerarse algo cercano al Metalcore. ¡Si, ya sé! A muchos fans esto no les agradará en lo mas mínimo la sola idea, pero la canción no es mala; simplemente es un terreno nuevo explorado por Arch Enemy y así es como debe tomarse, como un experimento. ¡Preocupense cuando decidan lanzar un álbum completo en esa linea!. Y para que no quede duda, el cierre llega con ‘Down to Nothing’, un track con el sello de la casa sin lugar a dudas. Suena como Arch Enemy debe sonar y como ha sonado siempre, ni más ni menos. La instrumental ‘Not Long for This World’ cierra elegantemente una pieza exquisita y llena de poder y energía.

 

Y aunque aún nos falta juzgar a esta nueva versión de Arch Enemy sobre un escenario, realmente podemos decir que ha iniciado bien. Yo vi a Angela Gossow en acción y era un demonio imponente sobre las tarimas y aún veo difícil la idea de acostumbrarme a una Alissa White-Gluz que cuando la vi con The Agonist me quedo a deber, pero eso lo decidirá el tiempo en su momento. El disco en cambio, es sin duda una joya, un trabajo increíble y muy bien cuidado.