No sería una locura afirmar que los provenientes de Albacete, Castilla-La Mancha, España, son ya un firme referente del metal hecho en aquel país, e igualmente una banda con un nombre bien ganado dentro de la nueva ola del Thrash junto a otras como Havok, Municipal Waste o Warbringer. 4 sobresalientes discos de estudio confirman la aptitud de Angelus Apatrida, y con Hidden Evolution vienen a soltar un quinto azote, tal vez el más recio hasta el momento.

No hay necesidad de introducciones o aperturas in crescendo, los Apatrida dejan ir toda la caña (sin albur) y sin reparo en disponernos para el trallazo de ‘Immortal’ con estribillos inmejorables y que enganchan al instante. Víctor Valera se encarga de las labores en la batería, a la que no para de sacarle todo el caos posible golpe tras golpe. Pero la verdadera pasada está en manos de los guitarristas David Álvarez y Guillermo Izquierdo, el principio del banquete compositivo que han alistado para este álbum.

Guillermo también trabaja con la voz, depurándola en cada placa de la banda y haciendo esto evidente en cada canción de Hidden Evolution. En ‘First World of Terror’ sus tonalidades deambulan entre lo sucio y lo Chuck Billy de Testament en el estribillo, siendo éste muy funcional para los conciertos, con un coro más bien gradual.

‘Architects’ es la confirmación de los españoles como maestros de los estribillos eficaces, prácticos para ser recordados. Víctor atasca el doble pedal mientras es acompañado por la dura ráfaga de riffs y melodías desquiciadas de las guitarras, antesala de los solos de estos. Si lo que se quiere es desmadrar al otro en el mosh, ‘Tug of War’ es de las más indicadas, desastre puro en las estrofas y hermandad en el coro; contrario a la culminación en calma del tema.

Un par de canciones “distintas” continúan el álbum. Primero está ‘Serpents on Parade’ que es un ataque directo, sin tanto embrollo técnico como todo lo anterior. Después ‘Wanderers Forever’ mete más espacio a la melodía que a lo brusquedad, aunque tampoco es que se ausente por completo el acelere.

El disco ha demostrado mucho ingenio en el área de guitarras, la variedad describe el trabajo de ellas, por lo que se emplea buen tiempo en descubrir lo que tienen, a cada escucha se detecta una nueva pieza compositiva. ‘End Man’ y sus enormes riffs bien atados lo evidencian.

Si queda escepticismo sobre lo hasta ahora manifestado, es Christopher Amott (ex Arch Enemy) quien viene a refrendar la calaña de estos músicos con su aportación de solista en ‘Speed of Light’, acoplándose al estilo y dejando todo listo para el solo posterior de los de casa.

Algunos riffs y armonías a la Slayer se mezclan en el Thrash propio de los de Albacete en ‘I Owe You Nothing’. Otro de los “Big 4” se percibe al estallar ‘Hidden Evolution’, pues esta vez ciertas armonías tienen un regustillo a Megadeth, pero lo característico del tema es su duración de 9 minutos sustentados una vez más en el peso del álbum: las guitarras. David y Guillermo hacen de este último track algo realmente monstruoso (en el buen sentido), convirtiéndolo además en el de mayor diversidad de solos, con una parte media introspectiva incluida.

No hace falta añadir más, Angelus Apatrida sencillamente han entregado una producción de vasta creatividad, muy equilibrado y sin fallas perceptibles. No vienen a ser unos parteaguas ni a innovar, vienen a repartir caña y a partir madres.