Puro poder italiano.

Aunque digan por ahí los veteranos del rock que el género está muerto, la verdad es que por todas partes continúan surgiendo y existiendo bandas que tienen argumentos para probar lo contrario, la cosa es salir de nuestra burbuja y descubrir cuáles propuestas hay para prestar atención. Si bien es cierto que el tema de cómo salen ahora las bandas al ruedo es muy diferente a los tiempos de KISS, tampoco es para dramatizar intensamente, hay que dar una buena oportunidad de escucha a la nueva sangre y seguirles la pista.

Lo anterior es lo que pasa con la banda de esta reseña, Adimiron, 5 muchachones italianos que ya llevan 15 años en el metal y suman 4 discos de estudio con este nuevo de nombre Timelapse. Iniciados en el terreno del death y black melódicos, han desarrollado su música a un asunto más progresivo pero sin abandonar la brutalidad. También han compartido escenarios con bandas de la talla de Annihilator, Death Angel, Suffocation, Meshuggah, Sepultura y Vader.

Sin tener conocimiento previo de Adimiron cuando le di play al álbum, realmente me sorprendió escuchar ‘Collateral’, el track inaugural. Fue imposible no pensar en Tool, sobre todo por la labor en el bajo de Maurizio Villeato y el tono de voz del vocalista Andrea Spinelli similar al de Maynard James Keenan, la primera mitad de la canción se desenvuelve en esa esfera. Después se van por vertientes más pesadas, y toman el sonido real de la banda que es una conjunción entre lo progresivo y lo thrash/death. Andrea modula su voz haciéndola más rasposa, pero la verdad es que pierde mucho con eso.

 

Adimiron (2)
‘State of Persistence’ sigue con el camino de la pesadez que objetivamente es el que Adimiron imprime en todo el Timelapse. Si hay que remitirse a una banda para explicar mejor a qué suenan sería Mastodon, a sus primeros lanzamientos en concreto. La diferencia es que los de Italia beben más del Death pero sin llegar a lo que solía hacer Opeth; Adimiron es más delimitado.

Federico Maragoni le mete aceleración a sus pies y brazos para tocar unos enormes blast beats y doble pedal en la bestial ‘The Giant and the Cow’. La canción título ‘Timelapse’ contiene unas frases iniciales encajadas con efecto distorsionador que recuerdan a las voces robóticas de algunas canciones de Daft Punk. Los guitarristas Alessandro Castelli y Tommy Aurizzi se rifan un hábil puente y solo.

‘Liar’s Paradox’ es otra destacada por sus cambios que van de lo Death metal al Progresivo de Tool nuevamente y un pasaje de la clase de Riverside. Andrea se deja escuchar otra vez con su voz clara que iría mejor con las canciones, en oposición de su registro rasposo que no alcanza a clavar de gran manera.

Las siguientes 3 canciones, ‘The Burning of Methuselah’, ‘Redemption’ y ‘The Furnace Creek’ suenan repetitivas aunque conservan el carácter atroz de la banda.

Para abrir el tercer ojo de tu mente, ‘Ayahuasca’ busca mediante acordes más lentos que accedas a tu subconsciente y persistas profundizando en lo lúcido de Adimiron, quienes a pesar de que pueden mejorar, bien valen prestarles oídos.