Mientras Phil Rudd enfrenta –con algo de vacile- sus recientes problemas legales y Malcolm Young sufre de demencia, una nueva lista de canciones de los veteranos AC/DC llega para poner a la banda una vez más en el primer plano con un decimoquinto álbum de estudio que refuerce el pretexto de salir de gira para celebrar su 40 aniversario.

A estas alturas nadie espera otro Back in Black ni se preguntan cómo sonará AC/DC con este nuevo Rock or Bust, el disco es otra colección de buenas canciones sin más ni menos de lo que ya conocemos en su discografía; no van a venir ahora a innovar o a experimentar, lo hicieron en su tiempo y hoy no tiene caso. Con eso en cuenta, los temas que comprenden este álbum bien pudieron haber entrado en cualquiera de sus predecesores más inmediatos como Black Ice y Stiff Upper Lip. Eso sí, la diversión y las guitarras electrizantes siguen garantizadas.

Con una extensión de casi 35 minutos, Rock or Bust se convierte en el lanzamiento más corto de la banda, arrojando a Flick of the Switch (1983) (que ostentaba ese puesto) al segundo lugar. Así que tampoco requiere de mucho tiempo para escucharlo, por si después resulta que no les gustó y sienten que perdieron un momento de su vida.

Para este álbum, el elegido para sustituir a Malcolm Young es su mismísimo sobrino (y de Angus también) Stevie Young quien ya había cubierto ese puesto en 1988, además de poseer un estilo de tocar parecido al de su tío.

Como ya es costumbre en la discografía de los australianos, la palabra “Rock” destaca en ciertos títulos, 4 exactamente en este Rock or Bust que inicia con la canción homónima y los riffs de blues marca AC/DC por parte de los Young, un bajeo afilado de Cliff Williams y la sencilla forma de tocar la batería de Phil Rudd. Brian Johnson continúa con buena energía aunque obviamente ya hacen mella los 67 años del cantante.

Menor intensidad lleva ‘Play Ball’, un tema mediano pero igual en el tono habitual de la banda y que remite un tanto a su época primeriza, y ‘Rock the Blues Away’ parece su continuación integral. Son un par de temas que posiblemente no causen estremecimiento, están muy en medio tiempo.

‘Miss Adventure’ llega para borrar la indiferencia de las 2 canciones anterior con su ritmo juguetón y pegadizo, la coloco como una de las fuertes para entrar en los próximos setlists de los conciertos. El pole dance podría encontrar un nuevo aliado en ‘Dogs of War’ que es suave, psicodélica y sexy, con Brian Johnson cantando entre seductor e inquietante, uno de los temas con mayor carácter.

Otra canción muy floja es ‘Got Some Rock & Roll Thunder’ que no hace honor al título, sin atracción. Junto a ‘Play Ball’ y ‘Rock the Blues Away’ son las prescindibles del álbum.

Para gusto de todos, a partir de ‘Hard Times’ la fiesta se convierte en el elemento principal, cobrando este disco mayor voltaje en el sonido y canciones más satisfactorias. Otra grande es ‘Baptism by Fire’ que se queda en la memoria con su aguda cadencia. Las guitarras de ‘Rock the House’ traen todos los aires de Led Zeppelin, como si de una mezcla entre estos y AC/DC se tratara, motivo suficiente para ser una de las mejores. La concreción de salvajismo la da ‘Sweet Candy’, bastante directa.

La que para mí es la apuesta fuerte se llama ‘Emission Control’, apenas inicia el riff principal ataca con todo para plantarse en la cabeza y ocasiona que el escucha se quede tarareándola, es de esas que se clavan irremediablemente. Seguro a varios les volará la cabeza, gran inspiración acá.

Rock or Bust está en el absoluto canon de AC/DC, no quieran buscarle más. Si eres fan de la banda te va a gustar, si te causa problemas que se clonen a sí mismos ni te asomes.